Del pasatiempo al emprendimiento: el arte de Claudia Terán
Con el mundo en pausa, Claudia encontró en el crochet una forma de generar ingresos desde casa, sin descuidar a sus hijos.

En un mundo donde las adversidades pueden desviar nuestros sueños, Claudia Terán ha encontrado su camino a través del arte del crochet. Su viaje comenzó en el colegio, donde esta técnica de tejido era solo una materia más. Sin embargo, lo que comenzó como un pasatiempo se transformó en una pasión que le ha dado un sentido renovado a su vida.
Originaria de Santa Rosa del Sara, Claudia recuerda con cariño a su profesora de talleres, quien le enseñó a tejer. A pesar de que su vida la llevó a Santa Cruz en busca de nuevas oportunidades laborales, el tejido quedó relegado a un segundo plano. Durante años, el crochet fue solo un recuerdo hasta que, en 2014, Claudia decidió retomar esta hermosa práctica, no con la intención de generar ingresos, sino como un gesto de cariño hacia sus amigas.

“Al principio, solo tejía para regalar. Pero mis amistades comenzaron a preguntar quién hacía esos bellos trabajos y si los vendía”, comparte Claudia. Así, poco a poco, su talento comenzó a florecer y las primeras blusitas y bikinis fueron surgiendo de sus manos creativas.
La pandemia, un periodo de incertidumbre y cambios, se convirtió en un catalizador para su emprendimiento. Con el mundo en pausa, Claudia encontró en el crochet una forma de generar ingresos desde casa, sin descuidar a sus hijos. “Fue un reto”, confiesa, pero decidí tomar cursos para perfeccionarme”.
Claudia Terán no solo ha encontrado una forma de vivir de su pasión, sino que también ha creado un espacio donde puede estar presente para sus hijos mientras sigue su camino.
Hoy, Claudia se ha convertido en un símbolo de empoderamiento, demostrando que, con determinación y pasión, es posible transformar los desafíos en oportunidades. En cada puntada de crochet, Claudia teje no solo hilos, sino también sueños y nuevas realidades.







